viernes, 1 de abril de 2011

AGATHA CHRISTIE: ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS


Adaptación de la novela de la gran autora de misterio. El belga Hercules Poirot viaja en dicho tren de tan famoso nombre. Durante el trayecto hay un asesinato, con la ayuda de Antonieta Marceau, resolveremos  los enigmas que conducirán a la captura del culpable.










Escrito por Uncalgirl  
Domingo, 02 de Septiembre de 2007 00:16


COPYRIGHT: Esta guía es propiedad de METODOLOGIC.com . Queda expresamente prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio o soporte de los contenidos de esta publicación sin la expresa autorización del editor.  (la presente guía ha sido publicada con  permiso de los autores a quienes agradezco su aportación a GUIAZONE)



ESTAMBUL (Turquía), 1934

Toda esta aventura comenzó cuando mi superior, Marcel Bouc, me encargó el trabajo de encontrarme con Monsieur Poirot, que era gran amigo suyo, y facilitarle el viaje en tren a Gran Bretaña, en misión urgente. Este trabajo no me iba a suponer ningún problema y además estaba encantada, ya que yo, Antoinette Marceau, era una fan incondicional del detective. Si cumplía el trabajo, seguramente conseguiría mi tan apreciado ascenso, y dejaría de ser asistente de la línea férrea. Lo que no sabía era que esta historia no iba a ser un viaje normal…



Me encontraba en un mercado próximo a la estación y divisé a lo lejos a Poirot. Cuando me dirigía hacia él, se cruzó en mi camino el cocinero del tren, que quería comprar un cuchillo y necesitaba mi opinión de cual era el mejor. Yo opiné que el que mantenía en su mano izquierda era el mejor y solucioné el dilema que tenía.

El detective se me escapaba. Cuando logré verlo de nuevo a lo lejos, dos caballeros se interpusieron en mi camino y no me dejarían pasar hasta que no les encontrara dos muestras de artesanía turca. Lo que ellos buscaban eran un mosaico de kütahya, el cual se hallaba justo en el kiosco que había al principio, y un cuenco de Iznik, que se encontraba en el kiosco que hay junto a los barriles. Cuando les di una de las muestras, me dejaron continuar, no sin antes devolver la que no utilicé (ya que, por supuesto, no soy una ladrona).

En mi camino hacia Poirot, unas señoras bastantes preocupadas, me pidieron si les podía encontrar a una de ellas, que era una princesa bastante mayor, su parasol, muy importante para ella. Ya que soy buena persona, decidí ayudarlas. Ya cansada de tanto buscar, me di cuenta de que éste se encontraba detrás de una cabra, que no me dejaba alcanzar el objeto. Pensé que si le daba algo de comer, me dejaría coger el parasol. Así que encontré en unos sacos, próximos a los caballeros que discutían sobre arte, un poco de grano. Al dárselo a la cabra, ésta se apartó y así pude coger el parasol. Así que se lo devolví a su dueña y pude continuar mi búsqueda de Hercule Poirot.

Parecía que todo el mundo necesitaba mi ayuda, ya que otra señora, me llamó la atención, por si podía ayudarla a dirigirse al tren. Le dije que si, pero teníamos que ir rápido, ya que Poirot se me estaba escapando. Casi en la estación, dos caballeros nos detuvieron, intentando uno de ellos flirtear conmigo. Lo tuve que amenazar para que me dejara tranquila, pero no me iba a librar tan fácil de él, ya que también era un pasajero del tren.

Por fin llegué a la estación de Sirkeci. Dentro estaba Poirot, pero me llevaba bastante distancia. En mi camino, una pareja mantenía una extraña conversación y al verme empezaron a disimular (qué raro...) En el andén, por fin alcancé a Monsieur Poirot, que discutía con el revisor del tren, ya que parecía que no había plaza para él dentro. Pero allí estaba yo, para resolver dicho problema, ya que además del trabajo que debía cumplir, quería entablar amistad con Hércules Poirot.



INICIAMOS EL VIAJE



A la hora del almuerzo, nos encontrábamos en el vagón comedor. Yo estaba sentaba con Monsieur Poirot. Nuestra conversación se derivó a hablar minuciosamente de cada uno de los comensales y lo que aparentaban. Cerca nuestra se encontraba el caballero que intentó ligar conmigo en Estambul. Se trataba del Señor Ratchett, él cual extrañamente, en vez de fijarse en mi, se estaba fijando en Poirot. Cuando nos íbamos, Ratchett inició una conversación con Poirot, ya que le había reconocido. Le pidió que lo protegiera, ya que se sentía amenazado. Le ofreció todo el dinero que quisiera, pero Poirot se negó a aceptar su encargo (no le gustó ese hombre).



BELGRADO

En el pasillo del tren, se cruzó conmigo el cocinero, bastante enfadado, porque se había quedado sin tocino. Aproveché que hacíamos una parada en Belgrado, para conseguirle lo que quería (para eso era la representante de mayor rango en el tren y tenía que resolver los problemas que surgieran).



Ya en el andén, me pareció ver una sombra subirse al tren, pero no le di mucha importancia (más adelante se la tendría que dar). En la estación de Belgrado, habían bajado dos de los pasajeros, el coronel Arbuthnot y el Sr. MacQueen. Tras una breve conversación volvieron al tren y yo proseguí buscando el trozo de tocino. En un banco de la estación, de donde había venido la extraña sombra, había una mujer misteriosa, la cual al verme, se marchó. Fui a la parte delantera, donde se encontraban el maquinista (por cierto, era un poco machista) y el fogonero. Éste me indicó que en esta estación sólo había subido un médico. Era un poco extraño, ya que la sombra que vi subirse al tren, llevaba un uniforme de revisor. A su lado estaba la carga de la estación, en la que se suponía debía contener el tocino, pero como no entendía lo que ponía la etiqueta y le pedí ayuda al fogonero. Encontramos el tocino y ya podíamos proseguir con nuestro viaje.

En mi compartimento, charlaba con la Sra. Ohlsoon, que había elegido la litera de abajo. Aprovechando que entró en el baño, salí al pasillo del coche Calais y me acordé de una frase que me dijo Poirot “hay que observar y si hace falta escuchar tras las puertas” así que me decidí a hacerlo (aunque no había ocurrido nada, sentí curiosidad). Me acerqué a una puerta, pero no oía nada, y pensé en coger un vaso del bar para poder escuchar tras las puertas. Una vez en el bar, pensé que en vez de coger uno, me vendría mejor coger 5 vasos. También cogí unas pinzas de la repisa, unas servilletas y un rollo de celo de un cajón. De vuelta al pasillo, y con el vaso, ya podía escuchar tras las puertas de los compartimentos:

Compart. 1-2 (Masterman y Foscarelli): su conversación iba dedicada a criticar al mayordomo de Ratchett.

Compart. 3-4 (MacQuenn): mantenía una conversación, no se con quien, sobre política.

Compart. 5-6 (Schmidt y Debenham): no se oía nada.

Compart. 7-8 (Olhsson y Marceau): ni yo ni mi compañera estábamos allí.

Compart. 9 (Poirot): tenía confianza con él, no necesitaba escucharlo.

Compart. 10 (Ratchett): algo que había leído le angustiaba.

Compart. 11 (Hubbard): no escuchaba nada.

Compart. 12 (Condesa Andrenyi): hablaba con su marido y le preocupaba algo.

Compart. 13 (Conde Andrenyi): estaba en la habitación de su mujer.

Compart. 14 (Princesa Dragomiroff): a mi parecer hablaba de Poirot, y con recelo.

Compart. 15 (Arbuthnot): no había nadie.

Compart. 16 (Hardman): tampoco había nadie.

En ese momento, Michel, el revisor del coche Calais, me pilló in fraganti espiando y le tuve que contar una trola (que vergüenza, me habían pillado). Éste abandonó el coche Calais y se dirigió al vagón equipaje, y decidí seguirlo. Una vez en el vagón equipaje, me preguntó que qué hacía allí y me invitó a que volviera a mi compartimento. Así que volví. Una vez en mi cabina, entro mi compañera, Greta Olhsson.Proseguimos con el viaje. De repente una avalancha de nieve cayó sobre las vías del tren, bloqueando el paso y dejándolo paralizado. Todos estábamos sobresaltados. Fui a ver a Poirot a ver como se encontraba, y me llevé un susto. Éste se había caído de la cama y se había hecho un esguince en el tobillo. Le pedí disculpas en nombre de la compañía. Le dejamos descansar.



Primera noche



Sobre las 12:37 PM, Greta y yo escuchamos un grito y la llamada de un timbre procedente de una cabina. Le pedí a Greta que se quedara descansando y salí al pasillo a ver si ocurría algo. Observé que Michel hablaba con Ratchett a través de la puerta cerrada de su cabina. Regresé a mi cabina. A las 1:17 volvió a sonar el timbre. Me asomé al pasillo y pude observar que la Sra. Hubbard estaba sobresaltada hablando con Michel. Ésta afirmaba que había visto un hombre en su compartimento, pero Michel opinaba que era imposible ya que ésta tenía el pestillo echado. Me fui a la cama.

Sobre las 1:22 me despertó un ruido extraño. Salí al pasillo, Michel estaba leyendo, pero observé que había una mujer con un kimono escarlata que se dirigía al vagón salón. Fui tras ella pero la puerta del vagón salón estaba cerrada. Le pregunté a Michel si sabía quien era, pero me dijo que no. El pensaba que podía provenir del Compartimento de Miss Hubbard o de Ratchett. Tampoco había escuchado ningún ruido. Quizás provenía del compartimento de Poirot. Volví a la cama.



A la mañana siguiente…

Nos encontrábamos casi todos en el comedor desayunando. La mayoría protestaban a causa de que el tren todavía estuviese parado, a causa de la avalancha, en Yugoslavia. Michel interrumpió mi conversación. Me pidió si podía ir de inmediato al compartimento de Poirot. Allí se encontraba, con Poirot, el Dr. Constantine. Éste me comentó que se había producido un asesinato. Habían matado a Ratchett. Poirot había pedido sellar todas las puertas. Llegamos a la conclusión de que era mejor no llamar a la policía, ya que tardaríamos más de la cuenta en nuestro viaje. Le pedí a Poirot si podía investigar, pero éste se hallaba con mucho dolor en el tobillo y no podía moverse de la cama. Él me animó a que investigara yo, ya que conocía mi interés en el mundo de la investigación. Me guiaría en todo lo que pudiera. Para mi era un honor. El Doctor y yo nos fuimos al compartimento de Ratchett.



Ratchett se encontraba muerto en su cama. Su cuerpo presentaba múltiples puñaladas. Registré su cuerpo. Cogí un reloj del bolsillo. Se había parado a las 1:15. Debajo de la almohada había una pistola. La cogí (era extraño, no se había defendido). De la mesita de noche recogí su dentadura, un vaso con restos de polvos, una estatuilla, dos cerillas diferentes usadas y un papel quemado, que no podía leer. Del suelo cogí un pañuelo con la letra H bordada. Registré su maleta y encontré un medicamento para dormir. Cerca de la puerta había un limpia pipas. Recogí el sombrero. Tenía una etiqueta que ponía Rev. 13:18. En el bolsillo de la chaqueta había una caja de cerillas. La ventana estaba abierta. Me asomé al exterior y había pisadas en la nieve.

El Dr. Constantine me comentó que no se había tocado prácticamente nada de la habitación. Su conclusión era que había muerto antes de las puñaladas. Quizás lo hubieran apuñalado dos personas; una zurda y una diestra. Algunas puñaladas eran débiles y otras fuertes. Su muerte se había producido entre las 12:00 y las 2:00. Fui a informar a Poirot.



Compartimento de Poirot

Le conté al detective todo lo que había visto, las pistas que había recogido y las conclusiones del Dr. Constantine. Con estas informaciones, Poirot pensó, que en esa habitación, había habido un hombre, que fumaba en pipa (Ratchett fumaba sólo tabaco) y una mujer, y que posiblemente ellos habían cometido el asesinato. El papel quemado parecía que era interesante. Como no se podía leer, me pidió que encontrara una lámpara y dos planchas de metal. Fui a ver que encontraba.
En el coche restaurante, fui hacia la mesa del final y de allí cogí una lamparilla. Decidí investigar dentro de las habitaciones del coche Calais:

Compart. 1-2 y compart. 3-4: Estaban los dos cerrados.

Compart. 5-6: registré las maletas. Cogí una caja con recetas y un pañuelo con las iniciales CMH.

Compart. 7-8: del sombrerero de Greta cogí un soporte metálico.

Compart 11: recogí del suelo un botón (de un uniforme de asistente). En la maleta encontré una carta.

Compart. 12 y 13: ambos estaban cerrados.

Compart. 14: del sombrerero cogí otro soporte metálico. En la maleta había un rompecabezas. Decidí resolverlo.



Una vez abierto el puzzle, éste contenía un colgante. Abrí el colgante y tenía en su interior la foto de una niña, que extrañamente me resultaba familiar.

Compart. 15: estaba cerrado, pero pude entrar a través del compart. 14. Registré la maleta y pude encontrar un paquete de limpia pipas (¿estaría relacionado Arbuthnot con el asesinato?).

Compart. 16: en la maleta había una porra. En el maletín de la cama cogí una cinta de máquina de escribir. Regresé al compartimiento de Poirot. De su mesita cogí unas tenacillas.

Ya poseía los objetos para poder descifrar el contenido del papel quemado.



Usé las tenacillas con el papel. Sobre la mesa puse un soporte del sombrero. Encima puse el papel, y encima de éste el otro soporte metálico. Al otro lado puse la lamparilla. Solamente me quedaba usar la caja de cerillas en la lámpara y ya podíamos leer el contenido del papel. Se podía leer: Recuerda a la pequeña Daisy Armstrong.

Hércules Poirot me narró un terrible secuestro que sufrió una niña. Fue llevado a cabo por dos hermanos, Jeffrey y Robert, bajo las órdenes de Cassetti. Éste al final decidió asesinar a la pequeña Daisy. El detective llegó a la conclusión de que Ratchett, la persona que habían asesinado en el tren, era en realidad Cassetti, el jefe de la banda, que pudo escapar de la justicia. Tal vez alguien había investigado su nueva identidad y había decidido vengarse. Teníamos que averiguar si algún pasajero tenía alguna relación con el caso. Debía conseguir los pasaportes de los viajeros y trabajadores, y demás pistas que pudiera encontrar.



SEGUNDA PARTE: LAS DECLARACIONES

Michel me acababa de informar que durante la avalancha, una roca había golpeado el chasis del tren, estropeando la refrigeración. Tenía que hacer algo o pasaríamos mucho frío, además de que mi reputación estaba en juego. Decidí pedirle a Michel que me diera una llave del coche equipaje, por si me hacia falta. Ya que el tren se encontraba con las puertas cerradas, me dirigí al compart. de Ratchett, que tenía la ventana abierta para poder salir al exterior. Una vez dentro, me encontré que Hardman había salido al exterior y estaba examinando las huellas que había en la nieve. Le seguí y éste entró en el coche Atenas-Paris. Allí me encontré a Matteo, el asistente de dicho vagón, que al preguntarle si había visto a Hardman, éste me contestó que no (¿dónde habría ido?).

Decidí investigar los compartimentos del coche Atenas-Paris:

Compart. 16: sólo contenía una radio rota.

Compart. 15 (Matteo): cogí un libro de código Morse. También tomé su pasaporte.

Compart. 14: debajo del colchón había un par de botas de nieve rotas.

Compart. 13 (Dr. Constantine): Registré su abrigo. Sólo vi que era de la talla pequeña. Miré en su maleta y cogí un anuncio de la próxima conferencia del doctor. También tomé su pasaporte.

Compart. 12: encontré en el suelo unos trozos de papel. Pensé que podía unirlos.



El resultado fue un mapa del coche Calais. Señalaba perfectamente el compartimento de Ratchett. También daba unas instrucciones con la intención de acabar con él.

Compart. 11 (Michel): estaba cerrado con llave.

Compart. 10 (Maquinista): cogí su pasaporte.

Compart. 9 (Klaus, el cocinero): registré la maleta y cogí su pasaporte.

Compart. 7-8: no había nada. Entré en el baño y cogí una llave inglesa de debajo del lavabo.

Compart. 5-6: tampoco había nada.

Compart. 3-4 (Fogonero): cogí unos guantes y el pasaporte.

Compart. 1-2 (Lucien): no había nada.

Salí al exterior usando la puerta que estaba al lado de Matteo. Fui a la sala de máquinas. Tomé un poco de carbón. Vi un martillo y pensé que me podía servir. Hablé con el maquinista y me contó que se encontraba débil, ya que hacía varios días que no comía, ya que su dentadura postiza nueva no le encajaba. Le di la dentadura de Ratchett que le encajó a la perfección. Le pedí prestado el martillo y me dijo que si le encontraba un sustituto me lo daría. Pensé que la porra le podría servir. Éste me dio el martillo a cambio.

Salí al exterior. Me fijé en el escape que había provocado el accidente. Me hacía falta un trozo de tubería para arreglarlo. Pensé que en el vagón equipaje podría encontrar algo útil y me dirigí allí. Revisé todas las cajas. Encontré una caja con una etiqueta y cerrada con clavos. Usé el martillo en los clavos (extrañamente estaban sueltos) y me los quedé. Dentro había unas botas de nieve nuevas, atadas con alambre. Los corte con los alicates. Me quedé también con el alambre. Aquí no encontré nada más, así que pensé que en exterior podría haber algo útil.



Una vez fuera anduve hacia la izquierda hasta que la nieve estaba espesa. En este punto, lo mejor era usar las botas nuevas para seguir caminando. Me dirigí a la derecha. Había un lobo que no me dejaba pasar. Usé la pistola para espantarlo. Seguí a la derecha. Me encontré con un caño metálico clavado a un árbol, el cual cogí. Regresé dos veces a la izquierda. Me encontraba en el punto donde me había colocado las botas. Ahora tomé el camino de la izquierda tres veces. Me encontré con otro caño clavado a un árbol. Lo tomé. Regresé atrás, tiré por el camino de arriba/derecha. Después el camino de la derecha. En este punto había otro lobo, que también espanté. Fui arriba. Me fijé en la parte de atrás de un árbol. Había un agujero en la nieve, en el cual había semienterrado un cuchillo (similar a los del tren), al cogerlo casi me cuesta la vida.

Tomé el camino de arriba/derecha. Me encontré con una cabaña de pastor. La puerta estaba cerrada con un candado. Miré que la ventana tenía un barrote suelto y usé en él el martillo. Usé el barrote en el candado y lo abrí. Pasé al interior. Dentro me encontré un uniforme de asistente y lo registré. Cual fue mi sorpresa al encontrar una llave maestra en el bolsillo de atrás (quizás el asesino hubiera entrado con dicho uniforme, utilizara el parón que produjo el alud para escapar y se refugiara aquí). Tomé un estilete clavado en la silla. Miré la estufa y me acordé que me hacia falta un trozo de tubería, me vendría bien para arreglar el chasis (usé los alicates). Salí fuera. Tomé el camino de la derecha. Luego abajo, izquierda, abajo, derecha, derecha, abajo. Fui hasta la avería del tren. Coloqué el trozo de tubería en la fuga y conseguí arreglarlo.



Continúa la investigación

Fui a contarle a Poirot todo lo que había averiguado. Me aconsejó que siguiera buscando todos los pasaportes, interrogara a los integrantes del tren y si me fuera posible consiguiera sus huellas. Salí al pasillo. Le pedí a Michel que me entregara la llave del coche Atenas-Paris. Decidí empezar mis averiguaciones en la cocina, pero Klauss estaba bastante enfadado, ya que no tenía ni vinagre ni aceite. Me dirigí al coche equipaje, y de los barriles del final, conseguí, mediante los caños de metal que encontré en el bosque, llenar dos vasos con aceite y vinagre. Se los llevé a Klauss pero necesitaba más vinagre y se fue a por más. Entré en la cocina. De un cajón cogí un cuentagotas. Abrí el frigorífico y tomé la jarra de zumo. Me hice con el hacha clavado en la tabla y de la hornilla cogí un cuenco con masa. Me marché al vagón restaurante y de la mesa buffet, cogí un cuchillo de mantequilla y un montón de tarjetas. Pensé que ya tenía los artilugios para tomar huellas.

Preparando las huellas: convertí en polvo el trozo de carbón con el martillo y rellené el cuentagotas con dicho polvo. Probé en usar el cuentagotas con el vaso que encontré en la habitación de Ratchett y salió una huella. La cogí con la cinta adhesiva y la pegué en una tarjeta. A continuación hice lo mismo con el candado de la cabaña, el estilete y las botas rotas de nieve (ya tenía algunas huellas, pero debía averiguar a quiénes pertenecían).

Era la hora de hacer los interrogatorios. Le tomé la huella a Klauss, que se encontraba en el vagón equipaje, pero ahora no quería que le hiciera preguntas. Interrogué Debenham, los Condes de Andrenyi y a Lucien, el camarero, que se encontraban en el coche restaurante, tomé sus pasaportes (el de Debenham y el de Lucien estaban en su compartimento) y sus huellas. De la barra de la cafetería cogí un cubo con hielos y un cuenco de ponche. En el salón hablé con Foscarelli, cogí su pasaporte y su huella.

Pasé al coche Calais, para seguir tomando huellas e investigar:

Compart. 1-2: registré las maletas y me hice con un libro y una licencia de chofer. Interrogué a Masterman.

Compart. 3-4: cogí unos apuntes del maletín. También hablé con MacQueen. Me comentó que había más cartas en la caja fuerte de la sala de seguridad.

Compart. 5-6: interrogué a Schmidt. Me indicó que, el día del asesinato, el asistente que vio en el pasillo, no era Michel. Tomé el pasaporte de Dehenham de la mesilla.

Compart. 7-8: hablé con Ohlsson. Cogí una Biblia de la mesita y una postal de su maleta.

Compart. 10: tomé una huella del marco de la ventana.

Compart. 11: interrogué a Hubbard. Cogí una huella del pomo de la puerta del baño.

Compart. 12: en la maleta retiré la etiqueta y había unas iniciales HMK.

Compart. 13: no encontré nada.

Compart. 14: me hice con el pasaporte y en el momento que fui a coger la pulsera, me sorprendió la Princesa, aunque me dijo que me la quedara. Aproveché para interrogarla.

Compart. 15: conversé con Arbuthnot.

Compart. 16: cogí el pasaporte de la mesilla.Cuando salí al pasillo aproveche para leer los documentos con los que me había hecho. Aproveché para interrogar a Michel.

Coche Atenas-Paris:

Compart. 1-2: me hice con el pasaporte de Lucien.

Compart. 7-8: cogí una huella en el florero situado en la mesilla y en los agarradores de al lado de la puerta del baño.

Compart. 11: me encontré que Hardman estaba registrando las cosas de Michel y se había hecho con una llave. Se vio sorprendido con mi presencia. Al interrogarlo me confesó que en realidad era detective privado, que lo había contratado Ratchett para que nadie lo agrediera. Me dijo que su verdadera documentación estaba pegada debajo de su mesilla de su compartimento (fui a cogerla después). También me hice con el pasaporte de Michel.

Compart. 13: le tomé la huella del Dr. Constantine. Éste estaba muy malhumorado para hablar.

Fui a tomarle la huella a Matteo, el asistente de este coche y a sacarle información.Me dirigí a la sala de máquinas a cogerle las huellas al maquinista y fuera al fogonero. Me marché al compartimento de Poirot a informarle de todas las averiguaciones que había tenido.

Pensé que me vendría bien hacerme con un molde de las pisadas que salían de la ventana del compartimento de Ratchett. Estaban bien conservadas en la nieve. Eché la masa que cogí en la cocina en el hueco de la huella. Recogí la masa con las pinzas y para que no se deformara la eché en el hielo. Me fui al coche equipaje. Probablemente podría encontrar también huellas. Efectivamente las había (en las cajas amontonadas, en la caja donde estaban las botas de nieve y en el pomo de la puerta de seguridad). Probé la llave que le requisé a Hardman en la puerta de seguridad y cual fue mi sorpresa, que la abrió. Entré.

Allí estaba la caja de seguridad de Ratchett y un cajón grande. El cajón lo abrí con la barra de hierro, y esto no me lo podía esperar, dentro había una cama improvisada, un uniforme de asistente, que cogí (a este no le faltaba ningún botón), y unos libros, a los cuales le tomé una huella. También tomé una huella de encima de la caja.

Era la hora de la caja fuerte. Revisé los documentos que tenía pertenecientes a Ratchett. No saqué nada de ellos (referente a la caja). Me acordé que el sombrero de Ratchett tenía una etiqueta que ponía REV: 13:18. Estos números no servían. Tal vez fuera un capítulo de la Biblia. Tenía la de Greta. Busque el capítulo y saqué de ellos los números finales, los de la Bestia 666. Metí en la caja la combinación: 6 izquierda, 6 derecha y 6 izquierda.



Dentro había una carta. Era la confesión de Ratchett, que en realidad decía ser Cassetti. Contaba que él era el único responsable del asesinato de la pequeña Daisy. Estaba muy arrepentido con todos los secuestros y asesinatos que había cometido. Pedía perdón por todo ello.

Ya que tenía las huellas de todos los ocupantes del tren, pensé en cortejarlas con las que había conseguido en los diferentes objetos:

Mary Debenham: su huella coincide con la obtenida en el jarrón del compart. 7-8 del coche Atenas-Paris.

Antonio Foscarelli: coincidió con la huella obtenida en el marco de la ventana de Ratchett y las cajas del vagón equipaje (la de la bota de nieve y la caja vacía).

Edward Masterman: es igual al del vaso grueso de medicina de Ratchett.

Greta Ohlsson: su huella coincide con el pomo de la puerta que comunica el compartimento de Hubbard con el de Ratchett.

Coronel Arbuthnot: se asemeja con las de las botas de nieve y con las asas del compart. 7-8 del coche Atenas-Paris.Michel: coincide con la puerta de la sala de seguridad del coche equipaje.

Matteo: igual al del candado que había en la cabaña del pastor.

Hector Macqueen: coincidía con la huella de encima del cajón grande.

Ni las huellas de Klauss, los Condes de Andrenyi, Lucien, Hidegarde Schmidt, Carolina Hubbard, la Princesa Dragomiroff, Cyrus Hardman, el Dr. Constantine, el fogonero ni el maquinista coinciden, de momento, con las huellas restantes.

Ahora era el momento de, con el molde de suela de zapato que tenía, compararla con la de los hombres del tren. Probé el molde con los zapatos que encontré en el coche Atenas-Paris. No coincidía con ninguno. Entonces me dirigí al coche Calais. Y fue entonces, en el compartimento 1-2, que compartían Masterman y Foscarelli, cuando encontré el zapato que se amoldaba al molde. Pertenecía a Foscarelli.

Con todos estos datos fui a informar a Poirot. Llegamos a varias conclusiones, entre otras que, habían 2 uniformes de asistentes (quizás también fueran dos asesinos). Alguien se escondía en el cajón de Ratchett. Una persona le robó el candado a Matteo, con su huella, para implicarle. Teníamos demasiadas pistas. Tal vez muchas…



TERCERA PARTE: HERCULES POIROT SE RECUESTA Y PIENSA

Acababa de llegar el quitanieves. En unas horas podríamos continuar con el viaje,Era hora de interrogar de nuevo a los integrantes del tren, porque, con los datos que poseía, seguro que me acabarían contando más cosas. Me acerqué a la cocina, pero Klauss para variar estaba enfadado para contestarme. Me marché al coche restaurante.

Lucien no tenía tiempo para hablar.

Greta: le pregunté por la postal que encontré en su maleta. Al final acabó contándome que me había mentido, había estado en EEUU y que había sido la niñera de Helena, la hermana de Sonia Armstrong (madre de Daisy).

Schmidt: estaba nerviosa, bajo la atenta mirada de la Princesa. No sabía contestarme con rotundidad.

Princesa Dragomiroff: me reconoció que el pañuelo que encontré en la escena del crimen le pertenecía. No sabía como había ido a parar allí.Los

Condes de Andrenyi: la Condesa había intentado ocultar su verdadera identidad. Ella era Helena, la tía de Daisy. Me dijo los nombres de los sirvientes que tuvo en la época del secuestro, y le pregunté si reconocía a alguien de esa época en el tren. Me contestó que no.

Masterman: me contó que conoció al Coronel Armstrong (padre de Daisy), ya que fue su asesor durante la guerra.

Dr. Constantine: le pregunté por sus movimientos en la noche del crimen, y según él, tenía coartada.

En el coche salón me encontré con:

Hardman: me pidió disculpas el comportamiento que había tenido conmigo. Me dio a entender que le gustaba.

Foscarelli: fue el chófer de la familia Armstrong y, según él, no lo mató.

Debenham: no tenía ganas de hablar.Hubbard: estaba preocupada con el retraso.Macqueen: en su juventud fue amigo de Sonia Armstrong. Su padre fue el fiscal del caso de Daisy.

Arbuthnot: el era el único del tren que usaba limpia pipas. No sabía cómo había podido aparecer uno en la escena del crimen. Le comenté que había descubierto que Debenhan fue la institutriz de los Armstrong. Se mostró nervioso.

Decidí registrar los compartimentos del coche Calais para encontrar más pistas. Me llevé una gran sorpresa. En mi propia maleta (compart. 7-8) me habían metido dentro el famoso Kimono escarlata. No entendía nada. Seguí buscando pistas en el coche Atenas-Paris. No encontraba nada nuevo, pero al llegar al compart. 16 observé que había una persona, fuera en la nieve, pasando delante de la ventana. Decidí salir fuera para averiguar quién era. No veía nada. De repente alguien me agarró y me tapó los ojos. Me llevó hasta la cabaña del pastor y me encerró allí.Me había arrebatado mis objetos y no podía escapar. Desesperada miré debajo de la cama, y no me lo podía creer, allí estaba el parasol de la Princesa. Lo cogí. Abrí la ventana, pero el hueco era muy pequeño. Desde la ventana pude ver que el candado, con el que me habían encerrado, estaba abierto. Usé el gancho del parasol para empujarlo. Cayó y ya tenía la puerta abierta.

Salí al exterior, cogí el candado y mis pertenencias, que estaban en un cajón en la nieve. Me faltaba la llave de la habitación de seguridad. Que extraño… Me puse las botas de nieve y regresé al tren. Le informé al detective de todo lo que me había pasado. También le comenté lo del kimono. Él me dijo que me estaban desafiando. Para confirmar algunos datos, me pidió que arreglara la radio y que contactara con el hijo de un amigo suyo. Seguro que me ayudaría. Me pidió que cogiera una carta que tenía en su maleta. En ella ponía el código de contacto. Fui al compart. 16 del coche Atenas-Paris. Era hora de arreglar la radio:



Para hacer una corriente eléctrica, coloqué el cuenco en la mesa y lo llené con el zumo que tenía. Puse la estatua dentro del cuenco. Usé los alicates con la pulsera de cobre, para enderezarla y la coloqué en el cuenco. Aparte doble el cuchillo de mantequilla con los alicates. Combiné dicho cuchillo con los clavos y con el martillo, para fabricar una llave y la coloqué en la mesa. Corté, con los alicates, el alambre de cobre y uní los trozos con la llave para hacer palanca.

Ya podía utilizar la radio. La encendí y usé la llave. Me puse en contacto con Barnaby Lewes, el hijo del amigo de Poirot. Le conté quién era y si me podía ayudar el caso. Mis preguntas iban con el objetivo de que me informara la relación que podían tener los pasajeros con la familia Armstrong. Iba a tardar un poco en dármela, así que apagué la radio. Regresé más tarde y encendí la radio. Contacté con Barnaby de nuevo y me dio unos datos muy interesantes. Le pedí que me informara más sobre el coronel Armstrong. Regresé más tarde a por dicha información. Ya tenía todos los datos que necesitaba.

Me marché al coche salón a constractar algunas informaciones. Hablé con Debenham (había trabajado para los Armstrong), la Condesa Andrenyi (era Helena Gilbert, la hermana de Sonia Armstrong) y el Dr. Constantine (no era médico, era veterinario, pero podía confiar en los datos que me dio el día del asesinato).



Se acerca el final

Era hora de informar al detective de todos los datos que me había dado Barnaby. Poirot pensaba que tenía la solución. Más bien, había dado con tres soluciones. Me rogó que reuniera a todos los sospechosos en el coche salón. Avisé al Dr. Constantine y a Michel, para que ayudaran a Poirot a llegar al salón.

Una vez en el salón nos dijo que tenía tres soluciones: 1ª inventada para la policía Yugoslava, 2ª era un plan urdido con extrema cautela por una mente maravillosa y la 3ª que esa mente está entre nosotros y no tiene conocimiento ninguno de este resultado. Me pidió que yo y el Dr. Constantine le ayudáramos a darles las respuestas. Después yo tendría que decidir la solución más justa.A las preguntas debía responder de la siguiente manera.



Solución para la policía yugoslava:

1. Carta amenazadora.
2. Cyrus Hardman.
3. Matteo y Dr. Constantine.
4. A través de la puerta izquierda que MacQueen dejó abierta.
5. Uniforme de asistente.
6. Masterman confirmó la dosis del somnífero administrado.
7. Estilete.
8. Carta rota.
9. El asesino se ocultó en el compartimento vacío del coche Atenas-Paris.



Segunda solución:

1. 1:15 AM
2. En EEUU.
3. Seleccionar todos los nombres (menos Conde Andrenyi, Cyrus Hardman, Hubbard y Michel). Luego seleccionar “ninguno de los mencionados”.
4. Coronel Arbuthnot.
  5. Todas esas pistas concuerdan con la primera solución.
  6. Cuando mencionó que la nieve era brillante.
  7. Monsieur Ferrier.
  8. Cuchillo carnicero.
  9. Limpia pipas.
  10. Un pañuelo
  11. Candado roto.
  12. Kimono escarlata.



Tercera solución:

1. El maquinista.
2. Pila de libros.



Era la hora del final, que seguro que ninguno os lo esperabais. Que disfrutéis.

3 comentarios:

Ivania Ortiz dijo...

he quedado pillada en la caja fueerte, ayuda por favooor
busque en google algunas alternativas, he hecho todo pero me dice que esta equivocado tengo que empezar de nuevo :S que haaago!

Chuti dijo...

No lo dices pero supongo que el problema es que ¿no te acepta la combinación?. Imagino que has revisado la Biblia y sabes que la combinación es 666. La forma de introducirla es:

- pulsar en la parte izquierda de la rueda hasta que en la flecha superior dejemos el 6.

- pulsar en la parte derecha de la rueda dando toda la vuelta hasta posicionar el 6 arriba.

- pulsar en la parte izquierda de la rueda girándola toda de nuevo al 6. Se debería oir un clic.

En caso que no me esté explicando bien te dejo un enlace de la solución en inglés en vídeo que te lo muestra claramente. En caso de que tu problema sea otro lo dices.

http://www.youtube.com/watch?v=2gWHPH1jxVA&feature=relmfu

Saludos!

Anónimo dijo...

Es una mierda sto.. y estudes por que no cierran el horto (Y)

Publicar un comentario en la entrada

Facebook Favorites

 
Powered by Blogger