martes, 25 de enero de 2011

RETORNO A LA ISLA MISTERIOSA

Aquí os traemos la guía de esta apasionante aventura gráfica de la compañía Kheops Studio. En este juego, nos meteremos en el papel de la aventurera Mina, que sufre un naufragio, yendo a parar a una isla en medio del Pacifico Sur. Su objetivo será de encontrar la manera de salir de la isla, ayudándose de los múltiples objetos que se irá encontrando.


 Regreso a la Isla Misteriosa nos ofrece la libertad de poder solucionar problemas y construir objetos de diferentes maneras. No siempre tienes que seguir los pasos de la guía. Aquí te damos una base para salir airosos de la isla, pero probad e investigad las múltiples opciones que te ofrece el juego. Disfrútalo.


Escrito por Uncalboy  
Jueves, 23 de Agosto de 2007 22:34

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(la presente guía ha sido publicada con  permiso de los autores a quienes agradezco su aportación a GUIAZONE)


CAPÍTULO 1: ¿Dónde demonios estoy?

Mi nombre es Mina, soy una navegante y después de sufrir una fuerte tormenta en unos de mis viajes, sufrí un naufragio y llegué a parar a una isla desierta, o por lo menos eso parecía, ya que tenía la extraña sensación de que me vigilaban. A continuación os contaré cómo salí de allí…


Tras despertarme, decidí buscar comida, ya que me sentía bastante débil. Cerca de un acantilado, divisé a un extraño ser, asomado a lo que parecía una cueva. Le pedí ayuda, pero, de repente, desapareció. Cerca de allí, me encontré una llave oxidada, sería de aquella criatura. En un nido próximo, me las apañé para conseguir un huevo de pájaro. De vuelta en la playa me encontré con unas algas húmedas y cerca había una charca repleta de peces. Necesitaba una caña de pescar, pero necesitaba algo para construirla. A unos metros de allí, había unas palmeras. Cuando me dirigí hacia ellas, en la arena vi unas huellas, como si alguien hubiera enterrado algo. 

Me puse a excavar y, efectivamente, encontré dos huevos de tortuga y un cofre. Con la llave oxidada abrí el cofre, y dentro encontré unas monedas de plata y un telescopio dañadoContinué con mi camino. En unas rocas encontré un poco de liquen (lo cogí). Había más huellas en la arena y dos huevos más. Menudo festín me iba a dar. ¿Qué era eso, un puerco espín?, estaba muerto y unos cangrejos le estaban sacaban las tripas. Decidí cogerlo todo, incluido los cangrejos, junto a unas palmas, un enorme coco verde y otro maduro. Tras asegurarme de que no había nada que sirviera para mi caña, emprendí mi búsqueda en otro sector de la isla. 


Por el acantilado me encontré con un camino que parecía subir. Tal vez allí encontraría lo que buscaba. Manos a la obra. Me encontré con unos gusanos. Tenía hambre, pero no para esto. Los cogí. Tal vez me sirvieran para algo. A unos metros me hice de una placa de metal. Ya arriba pude conseguir una rama y una yesca. Pude observar unas piezas de metal fijadas en la pared, ¿para qué servirían? El camino estaba bloqueado por unos troncos, los cuales, con lo débil que estaba, nunca los podría mover. En un rincón de la playa, localicé el lugar perfecto para hacer un fuego y fue allí donde conseguí un sílex y una piedra arenisca. Cerca de una estructura de madera, que me recordaba a una barca hundida, utilicé la piedra arenisca, para partir el palo más alto, consiguiendo una madera a la deriva y un metal oxidado, el cual, al utilizarlo junto al sílex, conseguí un encendedor. Lo único que necesitaba para un buen fuego, seria el liquen y las palmas.


Hora de comer, cociné los huevos, los cangrejos y una ostra que hallé en las rocas de la charca. Me seguía sintiendo débil. Rápidamente me acordé de los cocos. Utilizando la piedra arenisca y la placa de metal, pude fabricar un cuchillo. Ya podía pelar los cocos. Del maduro, saqué unas fibras de coco. Después de esto, me los comí. Seguía sin ser suficiente. Necesitaba pescar, pero no tenía caña. Tenía la rama bifurcada, las fibras de coco y los gusanos. Me faltaban unas espinas de acacias dobladas. Éstas las conseguí cortando, con el cuchillo, una rama de acacia que encontré en un arbusto cercano. Una vez conseguidas las espinas, las eché en el fuego y éstas empezaron a doblarse. Con todo esto fabriqué la caña. Me resultó fácil pescar los peces. Estaban deliciosos. Era hora de buscar vida en la isla.


CAPÍTULO 2: Explorando la isla

Con las fuerzas recuperadas, me dirigí, al lugar donde los troncos bloqueaban el camino. Con la ayuda del cuchillo, corte una parra delgada que colgaba. Arriba conseguí un trozo de palmera joven y seguí mi camino.

En un cruce de caminos cercano, encontré una planta de color blanca, la cual resultó ser hibisco. Con ésto, pude fabricar una fibra de hibisco. En este punto observe una columna de humo que se elevaba en el cielo. Rauda y veloz me dirigí a ese lugar con la esperanza de encontrar a alguien. Lo único que encontré allí fue una posa de agua térmica, y una serpiente. En un árbol próximo alcance a ver una pequeña marca. Justo cuando me disponía a investigarla, la serpiente me atacó. Tuve que deshacer la caña de pescar y con la rama bifurcada pude atrapar la serpiente, pudiendo ir, por fin, hacia el árbol. Necesitaba el cuchillo para poder profundizar la marca. De ésta salió un líquido blanco. Parecía ser goma. Llegó la hora de dejar en libertad a la serpiente, no sin antes coger, justo detrás de ella, una planta medicinal.


Continué mi camino hacia la izquierda, por donde llegué a un puente derrumbado. Fue en ese lugar donde con la ayuda del cuchillo, me hice con una planta narcótica. Llegué, de nuevo, al cruce. Me dirigí al lugar que me quedaba por explorar. El camino opuesto a la columna de humo. No muy lejos de aquel lugar me encontré con otra bifurcación. Un gran alboroto me sobresaltó. ¿Qué era todo ese escándalo? Mi decisión esta vez me condujo a la izquierda. Sólo encontré un arce. A la derecha había una estructura. Al acercarme, pude ver que eran los restos de una escalera. Visto que no podía subir, opté por otro camino, no sin antes hacerme de unos piñones y un molde de ladrillos

En el camino central, colgado de un árbol, vi un espantapájaros. Le quité unos trapos sucios. Después cogí del suelo unos limones, unas naranjas y unos granos de trigo, los cuales tuve que cortar para cogerlos. Giré hacia la derecha y unos monos empezaron a lanzarme piedras. Tuve que continuar por la senda que quedaba libre. Al final de ésta, había un lago. Equipado con el cuchillo pude conseguir varias cosas: un trozo de bambú mediano, unos tallos delgados, también de bambú, medula de saúco y un trozo de corteza de sauce. Del suelo, me hice de un trozo de bambú grande y un poco de arcilla, de la orilla del lago.


Sólo me quedaba encontrar la manera de vencer a los monos. Con la rama bifurcada y la goma fabriqué un tirachinas. Tras la batalla, proseguí con mi labor. Me apoderé de unos leños, junto a un viejo horno roto. En una casa derrumbada cogí otro molde de ladrillos. Al fondo de ésta, había un mono herido. Decidí ayudarlo. Necesitaba un vendaje. Yo tenía un trapo, pero estaba sucio como para poder utilizarlo, así que me dirigí hacia un lago cercano, donde vi al viejo arce. Lavé todos los trapos y rápidamente fui a curar al mono. Lo llamé “Jep”.Moldeé la arcilla para fabricar cerámica

Para cocerla necesitaba arreglar el horno. Decidí coger mas arcilla. Me dirigí al lugar donde había encontrado la arcilla. Llené los moldes. Decidí coger un poco más de arcilla para lo que me hiciera falta. Necesitaba fuego para cocerlos. El único que había estaba en la playa. Al llegar a ésta, divise una foca (la cogí). De vuelta en el horno, utilicé los ladrillos cocidos. Lo único que necesitaba era hacer un fuego. Los troncos, la yesca y el encendedor, fueron suficientes. Reparé el fuelle con la piel de la foca y guardé, para más tarde, la grasa y los tendones que sobraron. Con la suficiente temperatura, cocí la cerámica, consiguiendo unos botes


Jep, seguía enfermo y no podía comer. Un poco de agua le vendría bien. Así que fui a cogerla. Le añadí la planta medicinal. Sólo necesitaba cocinar la mezcla. Me dirigí a la posa térmica y lo cocí. Se lo di a Jep y se puso mejor. Ya le podía dar de comer. Le di unas naranjas y unos piñones y nos fuimos a dormir.


CAPÍTULO 3: Mi nuevo amigo

Descansé toda la noche. Me desperté sobresaltada. Acababa de tener una pesadilla. Mi próxima misión sería ayudar al Capitán Nemo, con la ayuda de mi amigo Jep.

Mi búsqueda comenzó en un molino cercano. En el suelo encontré un tenedor de madera, uno de metal y una tela fuerte. Al estirar de la tela, tiré, sin querer, un cofre. En su interior hallé unas monedas y un poema escrito en el reverso de la tapa. Junté las monedas que acababa de encontrar con las que tenía en mi poder, con un trapo limpio, un trozo mediano de bambú y un limón, consiguiendo una pila volta. Al fin pode cargar la batería de mi móvil.


En el interior del molino no encontré nada. Al salir de este tropecé con una piqueta (que cogí). El molino tenía un aspa dañada. Para poder arreglarla necesitaba que, el mono que sujetaba las aspas, las soltaras y las dejara girar. Le di a Jep unas uvas que había cogido de unas ramas que había en la pared, al lado del cofre que había tirado. Jep se las ofreció al mono como si de un regalo se tratara. Arreglé el aspa con el trozo de tela fuerte. Las aspas no podían girar ya que, la barra que sostenía el eje, estaba oxidada. Para poderla engrasar, necesitaba grasa. Se la di a Jep y éste se subió y la engrasó. Ahora podía moler el trigo y conseguir un poco de harina.

Me dirigí hacia las escaleras derrumbadas. Tenía que arreglarlas. Tuve que arreglarlas desde abajo. Una vez allí, le di a Jep un cuchillo y éste cortó una parra, que colgaba de la copa de un árbol. Con esto pude fabricar unas escaleras que me sirvieron para poder subir a una cueva que había en el acantilado de la playa. Con la ayuda de Jep, otra vez, pude subir a la cueva. Una vez allí encontré lo que buscaba. El cuerpo del Capitán, que debía de llevar varios años allí abandonado. Junto al cuerpo hallé una llave misteriosa, un traje de buzo y una partitura musical. En un nido, próximo a la puerta, me apoderé de unos huevos de pájaro. La cueva estaba dividida en dos sectores: uno muy oscuro y otro un poco iluminado.


Del iluminado pude coger varias cosas: unas mechas y una camisa, que encontré en un cofre, de la mesa de la derecha, unas varillas y un tubo, unas fotos y, de debajo de una losa de piedra, una nota de papel. De al lado del cañón, una bala y pólvora endurecida. En una estantería, unas tablas, granalla de hierro, un destornillador, un martillo, unos clavos y un rollo de alambre, y del suelo una cadena. En el fondo había una caja con carbón vegetal, un tanque, una yesca y una caldera (cogí estos objetos).

Fabriqué un ataúd gracias a los clavos, el martillo y las tablas. Sólo me quedaba encontrar la manera de poder bajar el ataúd, con el cuerpo, a la playa. Até el ataúd, con una cuerda que había en una polea. Gracias a ésta pude bajarlo y enterarlo. Cuando finalicé la tarea, el fantasma del Capitán Nemo, apareció de nuevo. Esta vez, hizo que me fijara en unas rocas. Me dirigí hacia ellas y una voz me dijo “un regalo para ti”. Se refería a una ostra gigante. Con la ayuda del cuchillo la abrí. De su interior, extraje la mayor perla que había visto en mi vida.


CAPÍTULO 4: Sin saber qué hacer

Mientras en mi móvil llegaban las noticias de mi naufragio. No sabía como salir de la isla. Mientras que pensaba en una solución me dirigí hacia las palmeras que había en la playa. Un nuevo coco verde había caído en la arena.


Decidí investigar, de nuevo, la cueva. En los nidos, que había junto a las escaleras, observé que había unos nuevos pájaros. Éstos se asustaron con mi presencia y dejaron caer un huevo y una pluma (cogí ambas cosas). Dentro de la cueva, con la grasa y una mecha, hice una lámpara de aceite. La coloque en un saliente que tenía restos de cera en la pared y se ilumino la cueva. A la izquierda de la entrada apareció una nueva parte de la gruta. Me dirigí hacia allí. En el suelo, hallé un pasadizo. Del fondo de esté me llegó algo parecido a un grito, que asustó a Jep. Antes de bajar, cogí de una estantería un poco de azufre, ácido sulfúrico, una linterna y un proyector roto. En la pared pude leer un mensaje que escribieron unos antiguos náufragos. Bebí y me lleve un poco de agua de un pequeño estanque.

Abajo me fijé que, detrás de la escalera, había salitre. Decidí coger un poco. Después me apoderé de un depósito de aire y de un casco. En ese momento apareció, detrás de mí, un monstruo. Pude escapar por los pelos. Otra de las partes que se iluminó, en la cueva, era un pasillo. Caminé por él y encontré un fusil y otra linterna. El final estaba tapiado. Utilizando la piqueta derribé el muro. El camino quedó libre y me llevó a una zona conocida. Cerca estaba el arce que vi anteriormente. Cogí un poco de sirope de arce, con ayuda del cuchillo.

Me dirigí a la playa. Justo en el momento que iba a subir de nuevo a la cueva, un mono cortó mi escalera. Éste no permitía que Jep la volviera a colocar. Rápidamente di un rodeo y entré por la salida que acababa de aparecer en la cueva a través del muro que había derrumbado. En el camino sonó mi móvil. El mono apareció en mi camino. Necesitaba distraerlo, sin hacerle daño. Con un poco de harina, agua, huevo, sirope y limón hice una tarta. La horneé en el horno cercano al molino. Regresé a la cueva y le di la tarta al mono, con la ayuda de Jep. No tenía nada que hacer en la cueva.


Me acordé de la zona del puente derrumbado. Tal vez allí encontrara algo que me ayudara en mi aventura. Le di Jep una escalera. Éste, astutamente, fabricó un puente. En el otro lado, me estaba esperando otro mono. Tiré un trozo de bambú grande a la charca, explotando y así lo asusté. Me encontré con una jaula rota y restos de hulla (los cogí). Más adelante localicé sulfato de hierro y potasa. Arreglé la linterna con la pila volta. Con ésta arreglada, el casco, el depósito de aire y el traje de buzo, obtuve el kit completo del traje de buceo.

Antes de seguir mi aventura, necesitaba darme un baño. Utilicé las algas secas en el horno e hice sosa. A su vez la uní a la grasa, logrando tener un poco de jabón y glicerina. Mientras estaba en el horno, alcancé a ver un nido en el techo de la caseta. Le pedí ayuda a Jep, y éste me dio un huevo. Una vez me había bañado en el lago, estaba lista para volver a la cueva. Me hice de una lente usando el cuchillo en el telescopio. Usé las fotos, la linterna, el proyector roto y la lente que tenía en mi poder, para poder ver unas imágenes en una tela blanca que colgaba de la pared.

Con el traje de buceo ya podía investigar el laguito de la cueva, pero necesitaba deshacerme del tiburón. Cogí el puercoespín y con el cuchillo le quité las púas. Le introduje la planta narcótica para hacer un cebo drogado. Con las púas, el mimbre y las plumas fabriqué flechas. Fabriqué un arco pelando la hoja de la palmera con el cuchillo. El resultado lo uní a la fibra de hibisco, obteniendo el arco. Bajé, y le di el cebo al monstruo. Éste se durmió y mi camino quedó libre.


CAPÍTULO 5: Derrotando a los guardianes

Aparecí en la cubierta de un submarino. En el suelo accioné un botón. En ese mismo instante empezó a sonar una alarma. Salieron unos robots del interior del submarino. Tuve que huir. De vuelta a la cueva reparé, que estaba completamente rodeada de más robots. Necesitaba algo para deshacerme de ellos. Con la camisa, los tallos delgados de bambú y el alambre fabriqué una cometa. Con las dos ollas que tenía y un serpentín que encontré debajo de la mesa que había al lado del fuego de la cocina, fabriqué un alambique y lo coloqué en la cocina. Hice fuego debajo de la cocina (con el encendedor, la yesca y el carbón vegetal). Mezclé el ácido sulfúrico con salitre y lo calenté en el alambique. Conseguí ácido nítrico. A su vez lo mezclé con glicerina, obteniendo nitroglicerina. La mezclé, a su vez, con una mecha y con arcilla, consiguiendo dinamita. Por otra parte, como tenía más ácido nítrico, lo uní a un trapo limpio y al resto de ácido sulfúrico. Obtuve un piróxilo. No era pólvora, pero me serviría. Junté la granalla de hierro, el piróxilo y el fusil, llegando a completar éste.


Caminé hacia la entrada del lago. Utilicé el fusil y destruí al primero de los robots. De los restos cogí un propulsor y una llave estropeada. Continué hacia el molino. Cerca había otro robot. Repetí la técnica y me hice con otro propulsor y otra llave. En el molino pude moler la pólvora solidificada que tenía. Al lado del puente reconstruido había otro robot. Le disparé y le quité lo mismo que a los anteriores. En el camino que había cerca de la playa, unos cañones me cortaron el paso. Le di a Jep el destornillador. Éste abrió la tapa del mecanismo. Ideé un código para recordar la combinación, por si más tarde la tuviera que volver a utilizar. Tenía que pulsar una vez cada botón y el orden era: 1, 6, 7 y 9. Los cañones se desactivaron.


Al pasar me encontré con un robot que estaba estropeado en la arena. En el cielo había otro robot haciendo guardia. Necesitaba destruirlo. Debía de ser el que vi desde la cueva. Volví hacia la cueva y cargué el cañón con la pólvora y la bala. Tras unos intentos lo derribé. Bajé a la playa y pude coger otro propulsor del robot. Decidí investigar la playa por si había más robots. Efectivamente, cerca de las palmeras había uno. Lo destruí y le quité el propulsor y una llave. Intenté averiguar qué le pasaba al que estaba estropeado. Le desbloqueé mediante un codificador. El código era una mezcla de números con el nombre del submarino. Cada número correspondía con el orden en el que estaban las letras del nombre. (N=1, T=4, S=8, etc…) Sólo necesitábamos que el código que tuviera el robot estuviera compuesto por las letras Nautilus. Una vez desactivado le quité otro propulsor.


Regresé al submarino. En la cubierta había un robot haciendo guardia. Subí y le disparé. Para abrir la escotilla necesitaba una llave. La que yo tenía, la vacié con la ayuda del destornillador. Aún necesitaba algo, así que le quité los cristales a las llaves estropeadas, con el destornillador, y se los añadí a la buena. Usé la llave en la cerradura. Apareció un nuevo codificador. Éste necesitaba que a la cifra que apareciera se le sumara 1860.


CAPÍTULO 6: En el interior del Nautilus

Una vez dentro del submarino le pedí a Jep activara una palanca que había en la derecha. Lo subí a un propulsor llegó sin ningún peligro. Una puerta se abrió. El camino estaba derrumbado. Utilicé dos propulsores para levantar una pasarela que estaba caída junto a una puerta. Arrimé una viga y el camino quedó listo. En la puerta me encontré un puzzle. Tenía que formar la letra N. Una vez abierta la puerta, en su interior había un pasillo con un gran agujero en el suelo, desde el cual podía divisar una habitación. 


Estaba muy alto, así que decidí bajar por la escalera que había debajo de la pasarela que acababa de elevar. Encontré una puerta con un decodificar. El código estaba compuesto de números y letras, que se turnaban para que yo los pudiera elegir (Número: tenía que formar la cifra 1860; letras: tenía que elegir, de entre las que me ofreciera, alguna de las que formaran la palabra Nautilus. (No importaba que se repitieran varias veces algunas de las letras).



En la habitación me encontré con un robot. Éste, al contrario que los anteriores, no tenía la intención de atacarme, ya que creía que yo era el Capitán Nemo. En una caja fuerte, a la izquierda, pude ver otro puzzle. Tenía que formar la letra N, rodeada de un círculo justo en medio del puzzle. 



En la vitrina de en medio, quité una viga enorme de encima, pudiendo descubrir un hueco libre. Coloqué la perla negra gigante que tenía en mi poder. Antes de investigar toda la habitación, cogí una nueva perla de debajo del sofá que había en la izquierda. Si tenemos un poco de arcilla, le podemos dar a Jep un poco y pedirle que nos consiga un molde con la fecha de las armas que están justo detrás del robot (ésto es opcional, pero sirve para ganar puntuación). Tras investigar la habitación, me dirigí al piano. Puse la partitura y escuché la melodía. Tenía dos opciones para demostrarle al robot que yo era el capitán Nemo:-Tocando el piano (necesitábamos numerar las teclas negras, que funcionaban de izquierda a derecha, con los números del 1 al 7; y las teclas blancas, que marchaban de izquierda a derecha, del 1 al 9). La melodía que debía tocar era: 5 6 4 2 6 5 6 4 “2” 6 5 6 4 “1” 6 6 9 4 6 1 2 “5 7 3 5 1 2” Nota: los números en comillas serían las teclas negras.


· En el fondo del Océano por... Caballito de mar
· Este aparato milagroso, es un aliado precioso… Sextante
· Desde el agua se parece elevar… Libélula
· Dónde están los que me adoraron… Cetro Azteca
· Cuánto tiempo y distancia… Cronómetro
· Esta concha marina, aún sin ser… Janthina
· Qué correspondencia desde tan lejos… Cofre de metal
· Capitán, descubriría a esa extraña… Esponja
· Tienes 5 dientes para pastar… Erizo de mar
· Cuando su contenido se vuelve brumoso… Barómetro de agua
· Daba de marfil en filas… Dientes de tiburón
· Los Océanos decoras con… Coral
· Pino, olmo, roble doble… Porra aborigen
· En su funda carmesí descansa… Perla negra gigante
· Un animal salvavidas de marinos… Delfín
· De todos los seres que adornen… Pez espada
· Sus hermanas titilantes brillan… Estrella de mar
· El maestro respetado del más grande... La poética de Aristóteles
· Su más preciada pertenencia, dijeron… Cuadro
· Otra vez hallado 500 años después… Porcelana china
· En su concha va flotando… Argonauta o Nautilus
· Su superficie plateada que pesa… Barómetro de mercurio


Por fin conseguí que el robot desactivara el escudo protector. Pude llamar a mi madre e indicarle mi posición. Sólo tendría que esperar a que llegara el helicóptero para rescatarme…

4 comentarios:

daniel ocaña timon dijo...

no entiendo como tocar la melodia del piano al final del juego

Chuti dijo...

Buf, como puedes leer al principio de esta guía, no es mia, fue escrita por un amigo y yo no he jugado a esta aventura así que no se de lo que me hablas haciéndome imposible darte consejo.

Te pongo un enlace a otra guía de un crack escribiendo soluciones a ver si su explicación de esa parte te resulta más útil.

http://idd0070s.eresmas.net/aventura/retor.html

Alvaro Lazaro dijo...

Me terminé la aventura. Está muy bien, Me encanta el realismo; una marinera que amanece en una isla que es volcánica y hay terremotos y por ello se queda la pantalla temblando un rato sin dejarte hacer nada. Gráficos espectaculares para ser del 2006, creo. Y ya he visto que no lo has escrito tú, es un tal Uncallboy y en otras uncallgirl. Respecto al chico decir que yo la he terminado sin acudir al piano. Gracias por la ayuda. Una ventaja de los amateur como yo es que me dura más tiempo la aventura. Los cracks como vosotros lo termináis en un plis. Saludos

Marta Cornet dijo...

Nop la guía no es mía, la escribieron una pareja amiga y junto con otras suyas me permitieron incluirla en el blog. Y no creas que siempre acabamos tan rápido una aventura, juas hay algunas que se resisten mucho XD.

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