viernes, 15 de abril de 2011

AGATHA CHRISTIE: Y NO QUEDÓ NINGUNO


Debía de llevar a un grupo de personas, desde el puerto, a la Isla de los Naufragios (también conocida como “La Roca del Barco”). Todos habían sido invitados a pasar una temporada en una mansión. Yo sustituía a mi hermano Fred, con un objetivo, que más adelante desvelaré.







Escrito por Uncalgirl  
Miércoles, 29 de Agosto de 2007 01:00

COPYRIGHT:
Esta guía es propiedad de METODOLOGIC.com . Queda expresamente prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio o soporte de los contenidos de esta publicación sin la expresa autorización del editor.
(la presente guía ha sido publicada con  permiso de los autores a quienes agradezco su aportación a GUIAZONE)


CAP. 1: DIEZ MARINERITOS Y LLUEVE QUE TE LLUEVE; UNO SE ASFIXIÓ Y QUEDARON NUEVE

Ya había dejado a todos en la Isla e iba a regresar a mi embarcación. Había empezado a llover y lo mejor era regresar en cuanto antes. Mi sorpresa llegó cuando al llegar a ella, estaba hundida (o alguien me la había hundido). Decidí investigar. Subí las escaleras de la montaña y tiré por un pequeño camino que había a la derecha. No me esperaba encontrarme a Marston allí, con el mal tiempo de hacía. Llevaba algo como escondido en sus manos. Se vio sorprendido totalmente.


Regresé a la mansión y le comenté al Sr. Rogers (mayordomo) lo ocurrido. Hasta el lunes no iba a venir ninguna embarcación a la Isla y tendría que quedarme en la mansión. En la entrada observé que, al lado de la puerta, había un bastón. Decidí cogerlo. Fui a dar una vuelta por la mansión. Me encontré en la sala de juego al juez Wargrave y al Dr. Edward Armstrong jugando al billar.

Pasé al comedor y del mueble de cajones cogí una linterna. Entré a la cocina. El matrimonio Rogers estaba discutiendo. Cogí la cesta de alambre que había en la mesa. Me fui a la despensa. Tomé el queso que estaba tapado con un trapo, un utensilio para el pavo y una paleta de metal. Cogí, con la paleta, dos montones de harina y me encontré, en la harina, unas pilas. Las cogí y las puse en la linterna. Pasé por una puerta pequeña que había en la cocina y salí a un pasillo. Subí unas escaleras y me encontré a la Sra. Rogers ordenando un armario. La ayudé. Tomé una puerta y salí a un pasillo donde se encontraban todas las habitaciones de los invitados.

Decidí buscar la habitación de Blore. Entré. Cogí una carta (se podía leer que había sido contratado para velar por las joyas de la Sra. Owen, la dueña de la casa. También daba una lista detallada de cada uno de los invitados). En el momento en que iba a coger un diario de una mesita, me sorprendió Blore registrando su habitación. Él pensaba que yo era mi hermano Fred. Tuvimos una discusión, ya que éste le había tendido una trampa a mi hermano y le inculpó de algo que había cometido él. Era un detective corrupto. Debía averiguar todo cuanto pudiera para inculparlo y limpiar la imagen de mi hermano.

Casi todos los invitados se encontraban en sus habitaciones, así que decidí ver lo que estaban haciendo:

Hab. Philip Lombard: miré a través de la cerradura y pude verlo con una pistola. Llamé a su puerta y hablé con él.

Hab. Vera Claythorne: se mostró preocupada por lo que me había ocurrido con la embarcación.

Hab. Emily Brent: me contó que pese a ver sido invitada por los Owen, ella no los recordaba.

Hab. General John Mackenzie: miré por la cerradura y miraba apenado una fotografía. Lo llamé. Estaba desvariando (algo no iba bien en su mente).

De repente sonó la campañilla. Era la hora de la cena. Pegué la oreja a través de la puerta de la cocina. Blore empezó a hablar de mi hermano y de mí. El mayordomo y su esposa no conocían a los dueños de la mansión (los Owen). Ninguno de los invitados los conocían. Decidí ir a registrar las habitaciones:

Hab. De los Rogers: se encontraba en la parte del servicio (se accedía a través de la cocina). Cogí una carta. Era de los dueños. También me hice con un paquete de agujas y con otra carta. Salí y subí por las escaleras hasta llegar al pequeño armario de las sábanas. Cogí unas sábanas de seda.En la zona de los invitados entré en:

Hab. Juez Margrave: me hice con una invitación, una pieza de una pipa y una bolsa de tabaco.

Hab. Dr. Armstrong: encontré una carta (decía que había sido contratado para atender a la Sra. Owen).

Hab. Blore: tomé su diario (tenía una descripción de cada uno de los invitados y del servicio).

Hab. Lombard: en su carta ponía que había sido contratado por si surgía alguna situación de grave.

Hab. Vera Claythorne: cogí una carta que se hallaba encima del ropero (la Sra. Owen la había contratado como secretaria personal). Miré una foto que tenía encima de la mesita (el hombre me resultaba familiar). En su mesita de noche había un recorte de periódico (que cogí). Pasé al baño. Registré la mesa y me hice con una tarjeta médica que pertenecía a Emily Brent. Detrás de la mesa hallé el tubo de una vieja pipa. 



Hab. Emily Brent: cogí una invitación (la Sra. Owen le escribió para que pasara allí unos días. La había conocido hace algunos años). También me hice con una Biblia. 

Hab. General Mackenzie: me hice con una invitación. En su mesita de noche había una foto del General junto a su joven esposa.

Hab. Marston: hallé un mensaje en clave, una carta de invitación y en un cajón hallé una tarjeta (para poder descifrar el mensaje en clave).

Bajé a la entrada y otra vez escuché a través de la puerta del comedor. Vera hizo alusión al poema de los diez marineritos que había encima de la chimenea y el detalle de poner en medio de la mesa las figuritas de diez marineritos. Todos felicitaron a los Rogers por la cena. Los Owen habían dado las instrucciones, que después de cenar, pusieran un disco que habían dejado, en el gramófono.

Empezó a sonar. Se supone que era la voz del Sr. Owen y acusaba a todos los invitados y al servicio de haber cometidos crímenes, por los cuales no habían pagado condena. De repente se escuchó un grito. Venía de la Sra. Rogers. Se había desmayado. El Dr. me pidió que le llevase su maletín, que estaba en su habitación, a la habitación de la Sra. Rogers ya que la iba a atenderla allí. Así lo hice, le llevé el maletín y regresé a la sala de estar con el resto de los invitados.

El mayordomo comentó que había seguido las instrucciones del Sr. Owen, para que pusiera el disco. Lombard creía haber reconocido la voz del disco. El juez pensaba que el Sr. Owen se había tomado muchas molestias en investigar a cada uno de ellos. El Doctor regresó. Había dejado descansando a la Sra. Rogers en su habitación.

Me fui a coger el disco del gramófono. Tenía una etiqueta que ponía “HOLA”. Le di la vuelta y tenía otra etiqueta que decía “ADIOS”. Decidí ponerlo por este lado. Había otra grabación con la misma voz y contaba que había desperdigados varios juegos por toda la Isla, y deberíamos ir descubriéndolo. Al parar la grabación abrí el gramófono y cogí dos tubos. Regresé al salón. Estaban todos (menos la Sra. Rogers). Decidí interrogarlos para averiguar que había de verdad en lo relatado en la grabación. Todos me contaron sus historias.

Más tarde Marston empezó a hablar que la grabación tenía razón, en su caso. Cuando tomó un trago de su vaso de whisky cayó fulminado. Al preguntarle al Doctor me dijo que había sido envenenado. Había algo en su whisky. Empecé a interrogar de nuevo a todos. Con el juez hablé dos veces y me dijo que Marston tenía problemas políticos. Lombard había reconocido la voz de la grabación y no era del Sr. Owen. La voz pertenecía a alguien de esta casa, pero de momento no desvelaría más. El general empezó a desvariar de nuevo con su esposa. Me hice con el vaso de whisky, tres vasos y una coctelera de la mesita de las bebidas. Rogers apareció. Había ido a ver a su esposa y nos comentó que una de las figuritas de los diez marineritos había desaparecido (todo era muy extraño).

CAP. 2: NUEVE MARINERITOS TRASNOCHARON MUCHO; UNO NO DESPERTÓ Y QUEDARON OCHO

No quedaba ninguna cama libre, así que tenía que dormir en el sofá del salón. Estaban todos acostados, así que aproveché para investigar un poco. Miré el poema que estaba encima de la chimenea y lo copié. Cogí la caja de cerillas. Me fui al comedor. Tal como dijo Rogers, había desaparecido una de las figuras de los marineritos. En las habitaciones en las que pude entrar, lo único que pude confirmar es que todos dormían. No averigüé nada más y ya estaba amaneciendo así que me fui a descansar.

Cuando me desperté me dirigí al comedor. El Juez Wargrave se dio cuenta de que había desaparecido otra figurita de los marineritos. Todavía no estaba el desayuno preparado. Entonces el Dr. Edward entró al comedor y nos anunció que la Sra. Rogers no había despertado esta mañana. Había fallecido también.

Decidí preguntarles a todos si habían escuchado algo esta noche y lo que opinaban. El Juez pensaba que el Sr. Owen era el responsable de estas muertes. Dejé para el último al General (antes le di el bastón que tenía en mi poder).

CAP. 3: OCHO MARINERITOS EN DEVON PARA UN GUATEQUE; UNO DECIDIÓ PARARSE Y QUEDARON SIETE

Me marché a la cocina a hablar con el Sr. Rogers. Después me acordé que Blore me contó que en la biblioteca había información sobre esta Isla, así que me dirigí allí (antes en la sala del billar hablé con el juez y con el médico). En la estantería de la izquierda me hice con un libro (Ornitología en el Litoral de Devon). Miré el mapa de la pared. En la estantería de la derecha cogí tres libros (Travesía segura por las Islas de los Mares del Sur, Crucero por los Cayos de Florida y Navegación de las Esclusas de Panamá). Tomé el libro que estaba en la silla y el diario que había en la mesa pequeña. Los leí.

Algunas encuadernaciones eran iguales a algunos libros que había en la estantería derecha y decidí colocarlos en los tres huecos que habían quedado. De repente se abrió la estantería. Había descubierto un pasadizo secreto. La cosa se ponía emocionante. ¿Estaría dentro Owen? Antes de entrar me dirigí al escritorio. Cogí, del cajón central, una cinta adhesiva. Del cajón derecho superior, cogí un sello y una almohadilla. Del derecho inferior, me hice de una tarjeta y un mapa de la Isla. El cajón izquierdo estaba cerrado con llave.

Entré al pasadizo. Cogí la tarjeta que había en la silla (la leí). Miré la puerta que había al fondo, pero hacía falta un código para abrirla. En la mesa había una radio, pero le hacían falta piezas. Miré las cosas que llevaba. La lámpara que poseía me sería útil. Le quité la bombilla. Usé la lámpara con el cable. Abrí la radio y coloqué el tubo de aspiradora pequeño en el interior. La radio empezó a funcionar (escuchaba a unos pescadores discutiendo, pero no me podía poner en contacto con ellos). Cogí de nuevo los dos tubos de aspiradora del interior. Ahora debía averiguar como abrir la puerta. Necesitaba un código. Pensé que la tarjeta que había encontrado antes cerca de la puerta tendría algo que ver. Hablaba del rey Jacobo. Use la tarjeta, la Biblia del rey Jacobo y el código que encontré en la habitación de Marston. Descifré un mensaje. En él hallé el código de la caja fuerte: L28 R11 L49. (28 izquierda, 11 derecha, 49 izquierda)

Usé el código en la puerta y, tal como pensaba, se abrió. Pasé a una nueva sala. Debajo de la mesa encontré una balsa hinchable (la cogí). También había 12 cajones. Los cogí de uno en uno y lo soltaba en su sitio (de alguno de ellos encontré un pendiente, un micrófono, un trozo de papel y una tarjeta, que leí).Con las letras de los cajones, pensé que podría formar una frase, y me acordé del cartel que había leído fuera RULE THE WAVES. Los ordené hasta formar la frase y se abrió un nuevo pasillo. El pasillo estaba oscuro, pero encontré una palanca con la que conseguí luz. Bajé las escaleras.

Llegué a un lugar que desembocaba en dos pasarelas. Tomé la de la izquierda. Examiné unos toneles que había al final de la pasarela y encontré unos remos. Abrí una puerta que había al lado. Encontré unos alicates que había al final en el suelo. En la pared había un panel suelto. Lo abrí y descubrí otra sala. En el suelo hallé un montoncito. Usé la pala en él y descubrí un fuelle manual. Al final hallé unas escaleras que daban a una puertecita pero no podía abrirla desde este lado.


Regresé al lugar donde se desembocaban las pasarelas, para ahora tomar la de la derecha (al principio de ésta, me hice de una hélice). Seguí por la pasarela hasta llegar al final. Pensé que usando la balsa podría llegar a una nueva zona. Usé el fuelle con la balsa para inflarla. Luego la coloqué en el suelo y usé los remos con ella. Me monté en ella. Las olas eran muy fuertes. No podía mantener el control de la balsa. Me caí de ella, pero menos mal que pude llegar a la playa.

Llegué a una nueva zona de donde estaban las casas abandonadas. Entré en la casa. Abrí un arcón y me hice con una red de pesca. Salí. A la izquierda de la casa había una tumba. Debajo de ésta encontré una tarjeta (que leí). A la derecha de la casa hallé la puerta de una bodega. La abrí y aparecí en las escaleras que había al final de la pasarela izquierda y por las que no podía pasar. Decidí regresar a la mansión.

Como había parado de llover, decidí investigar por el exterior. Salí por la puerta principal y me encontré con Emily Brent (hablé con ella). Bajé las escaleras y tomé el camino de la izquierda. Seguí el camino recto y me encontré con una cabaña. Entré. Me hice con una pala, una tarjeta (que leí), un candil, unas escaleras y un cubo (estaban más adentro). Miré el generador. Salí y regresé por el camino de la izquierda. Tiré por el camino de en medio. Me acerqué al lugar donde estaban las macetas de piedra. Cogí la manguera y llené el cubo con el agua del grifo.

Regresé a la puerta principal. Fui hacia abajo. Luego al camino de la izquierda. Seguí andando hasta que me encontré con Lombard y con Blore. Me comentaron que Vera y el General estaban cerca de allí. Lombard me dio un proyecto para poder construir un paracaídas (lo leí). Me dirigí hacia la playa. Me acerqué a la orilla. Allí estaba el General (hablé con él). Volví al camino y tomé el de la derecha. Llegué al acantilado. Vera se encontraba allí. Hablé con ella. Regresé atrás y en la bifurcación tomé el camino de arriba. Seguí por el camino hasta llegar a unas colmenas. Cogí el cesto de manzanas podridas. Cogí de nuevo el camino hasta que se dividió en dos. Tomé el de abajo. Me encontré con dos manzanos. Usé las escaleras para hacerme con manzanas recién cogidas. Seguí por el camino de abajo. 

En la nueva bifurcación tomé el camino derecho superior. Caminé hasta que me encontré con una cabra que no me dejaba continuar. Pensé que quizás tendría sed, así que en el comedero vertí el cubo con agua. Efectivamente se fue a beber y me dejó pasar. Seguí por el camino hasta encontrar unas casas abandonadas. Entré en la casa de la derecha. Cogí una bombona de gas. Salí y entré en la de la izquierda. Me hice con un arnés de cuero. Salí. Había una casa más abajo, pero no había nada en su interior.

Decidí regresar de nuevo a la mansión. A las afueras de ella, en las escalinatas, me encontré de nuevo con Lombard y con Blore. No habían encontrado a nadie más en la Isla. Se dirigieron a mirar a la cabaña. Los seguí, pero nada. No había ni rastro de Owen. Volvimos a la mansión. El tiempo empezó a empeorar. Llegó la hora de la cena. Nos fijamos de nuevo en las figuras de los marineritos y ¡de nuevo faltaba una figura!. Llegó Blore y nos confirmó lo que nos temíamos. Había encontrado muerto al General en la playa.


CAP. 4: SIETE MARINERITOS CORTABAN LEÑA COMO VERÉIS; UNO SE CORTÓ EN DOS Y QUEDARON SEIS

Debía averiguar lo que había ocurrido con el General. Aproveché que estábamos casi todos en el comedor para interrogarlos. Ninguno de ellos tenía coartada. El Dr. me confirmó que lo habían asesinado (habían golpeado al General en el cráneo con un objeto contundente). No quedaba ninguna duda. Las tres muertes no habían sido naturales. Se habían cometido tres asesinatos. Vera se dio cuenta que las muertes venían a cuento con el poema de los diez marineritos, y cada vez que había una muerte, faltaba una figura del comedor. Le pedí a la Srta. Brent que me ayudara a coser las sábanas para fabricar el paracaídas. Le di el paquete de agujas de coser que tenía en mi poder. Me marché a la cocina a interrogar al Sr. Rogers. Tampoco tenía coartada. Llegó la hora de explorar la casa más a fondo. Hablé con Emily que estaba sentada junto a la chimenea. Me marché a la biblioteca. Entré en el pasadizo secreto.


Ya que tenía un micrófono, pensé que podía usarlo en la radio de frecuencia corta. Le puse de nuevo los 2 tubos correspondientes de los 3 que tenía. La radio de nuevo empezó a funcionar. Le hablé al micrófono para pedir ayuda. Lo que no me imaginaba es que me iba a poner en contacto con el Sr. Owen, que me amenazó. Volví a coger los dos tubos de aspiradora.

Salí de la biblioteca. En el salón de juegos encontré una pequeña caja en la mesita (antes no estaba). La cogí y la abrí. Dentro encontré una llave de escritorio. La probé en el cajón del escritorio de la biblioteca. Dentro hallé un libro (La apicultura en los sotos de Sussex) y lo leí.

Regresé, de nuevo, a la sala de juegos y entré por la otra puerta, por la que daba a la sala de proyección. Allí se encontraban Vera y Lombard, viendo una filmación. Mantuve una conversación con ellos. Decidí tirar de la cadenita de la pantalla de cine para elevarla. En la pared apareció una nueva pista, pero no podía leerla bien. Abrí los cajones del mueble del proyector y me hice con una bombilla y tres películas. Abrí las dos latas de películas. Dentro había dos tarjetas (que revisé). Coloqué la bombilla en el proyector y le di al interruptor. Ahora podía leer la pista que había dejado Owen en la pared. Tiré de nuevo de la pantalla para bajarla y probé las películas, que tenía en mi poder, en el proyector. 

Me dirigí a la entrada y me encontré con Rogers, que estaba cerrando con llave la puerta de la cocina-comedor, para que nadie tocara las figuras de los marineritos. Entré por la puerta de servicio que había detrás de la escalera principal y me dirigí a la cocina. Comprobé que la puerta que daba al comedor también estaba cerrada con llave. Miré el prensador para hacer zumos. Pensé que con las manzanas que tenía en mi poder podría hacerme alguno.

Separé el queso del trapo que tenía en mi inventario. Coloqué el trapo en el prensador. Puse las manzanas recién recogidas. Coloqué un vaso en el grifo y usé la hélice que me encontré en el prensador. Lo usé y obtuve un zumo de manzanas. Pensé en hacer sidra con las manzanas pochas que había cogido. Las coloqué en el prensador, cogí un nuevo vaso. Usé el prensador y obtuve un vaso con sidra.


A Emily Brent le gustaba el zumo de manzanas y seguramente, si le daba el zumo, me contaría algo de interés. Me marché al salón y se lo di. Después me dirigí a la habitación de los Rogers, a través de la puerta de servicio. Entré en el baño y allí estaba Blore. Le pregunté como marchaba su investigación. Salí de la habitación y subí a la zona de los invitados. La obtención de huellas me sería muy útil en mi investigación. Usé el utensilio para pavos con la harina. Lo usé en el vaso en el que había bebido Marston antes de morir. Obtuve una huella que recogí con la cinta adhesiva. Ya tenía la primera huella, pero no sabía a quién pertenecía. En la parte de arriba entré en la habitación del Dr. Hablé con él. Tomé su huella en el maletín de medicinas.

En la habitación de Vera no había nadie. Obtuve su huella en el asa del neceser de pinturas. En la habitación de Emily me hice de su huella, que también estaba en el neceser. Salí al balcón, caminé hacia la izquierda. Allí me encontré con un telescopio y con un trípode y los recogí. En la habitación del General me encontré al Juez sentado en una silla. Mantuve una conversación con él. Se hizo de noche. Aproveché que todos “supuestamente” estaban dormidos para espiar quién no lo estaba. Todos estaban dormidos, menos Lombard que se encontraba en la habitación de Vera. Discutían. Llegó la hora de dormir.

Amaneció. Llegó la hora del desayuno, pero era extraño, aún no estaba preparado. La puerta del comedor estaba cerrada. No había ni rastro de Rogers en la mansión. Blore y yo salimos a buscarlo. Nos encontramos a Emily por el camino. Llegamos a la cabaña y sucedió lo que nos temíamos. Habían asesinado a Rogers. La llave del comedor estaba en el suelo, junto al cadáver. Cuando llegamos a la mansión, entramos en el comedor y faltaba, de nuevo, una nueva figura de los marineritos.

CAP. 5: SEIS MARINERITOS Y LA COLMENA DA UN BRINCO; A UNO LE PICÓ UNA ABEJA Y QUEDARON CINCO

Según el poema, la próxima víctima podría ser perfectamente Emily, que era alérgica a las picaduras de abeja, pero ella no se sentía en peligro. Llegó la hora de buscar pistas minuciosamente. En el salón de juegos mantuve una conversación con el Juez. Me sugirió que intentara escapar de la Isla. Combiné el tubo de la pipa con la pieza de la pipa, que tenía en mi inventario, para formar una pipa completa. Se la di al Juez y éste me dio más información. Fui a la habitación de Marston para tomar su huella dactilar. La encontré en su maletín. La comparé con la huella del vaso de Marston y coincidían. No estaba la huella del asesino en el vaso. Me dirigí al comedor y obtuve una huella en el soporte de las figuras de los marineritos. La huella coincidía con la de…

Salí al exterior. Me encontré al Dr. y a Emily discutiendo. El Dr. se marchó y hablé con Emily. Entré en la mansión y me dirigí a la habitación del Dr. Miré por la cerradura y observé como bebía de una petaca. Intenté entrar en la habitación, pero el Dr. se negó. Salí de nuevo al exterior. Me dirigí a la cabaña del jardín. Allí me encontré con Blore. Mantuve una conversación con él. Aparecí en la playa. En ese momento me acordé de Vera y pensé que tal vez estaría en el acantilado. Me dirigí allí y me encontré a Vera discutiendo con Lombard. Él se marchó. Le pregunté a Vera si se encontraba bien y le dije que podía confiar en mí.

No sabía que hacer y me puse a leer el libro de apicultura que había cogido. Tal vez me podía hacer con un poco de miel de los paneles que había en la Isla. Con objetos que tenía en mi poder, podría fabricarme un artilugio para dejar atontadas a las abejas.

Me dirigí a la zona de los paneles. Abrí la bolsa de tabaco que tenía en mi inventario para obtener el tabaco. Combiné el tabaco con la lámpara de mano, y después la lámpara con la manguera. Encendí la lámpara con las cerillas. Usé la lámpara con los paneles y me hice con un panel de miel. Para sacar la miel, usé el panel con la coctelera y después la coctelera con un vaso. Ya tenía un vaso con miel.

Desde aquí me dirigí a la zona de los manzanos, donde dejé la escalera. Tomé el camino de abajo. Ahora el camino se bifurcó en dos y cogí el camino inferior derecho. Llegamos a un punto en el que un matorral lleno de espinas no me dejaba pasar. A la derecha había dos ovejas. Pensé que si vertía en vaso de sidra en el matorral, éstas se comerían los matojos. Efectivamente fue así. Caminé por el nuevo camino, después me dirigí hacia abajo.

En este punto cogí, en la parte derecha del suelo, un trozo de sedal. Mi vista se dirigió hacia el agua y pude divisar una luz roja parpadeante a lo lejos. Usé el telescopio para verlo mejor y divisé una boya con un artilugio en medio del agua, pero no pude adivinar lo que era.

Me marché a la entrada de la mansión, donde estaba Emily. Le di el sedal. Le sería útil para construirme el paracaídas. Esperé un poco y le pregunté si lo había terminado, entonces ésta me entregó un trozo de tela azul cosido.

Entré en la mansión y me dirigí al salón. Fui hasta el fondo, donde estaba la radio. Abrí el compartimento y coloqué los tres tubos de aspiradora en el interior. Para fabricar una antena, usé los alicates con la cesta de alambre. La puse en la radio y la encendí (un poco de música no nos vendría mal).

Me dirigí hacia el acantilado. Era hora de usar el paracaídas. Para fabricarlo combiné, a la vez, la tela azul, la red, el trípode y el arnés. Una vez construido lo usé en el horizonte. Conseguí llegar hasta la boya y me hice con el receptor que divisé antes con los catalejos. Una vez conseguido me dirigí a la mansión. Lombard me avisó de que habían escuchado el grito de Emily y que provenía de las colmenas. Allí me dirigí y me encontré al Dr. y a Lombard. En el suelo yacía el cuerpo de Emily, al cual, le habían picado las abejas, causándole la muerte.

CAP. 6: CINCO MARINERITOS ESTUDIABAN EN UN CLAUSTRO; UNO ENTRÓ EN CHANCILLERÍA Y QUEDARON CUATRO

Nos encontrábamos todos en el salón. El Juez le pidió a Lombard que, para mayor seguridad, entregara su arma. Éste y Blore se marcharon a su habitación a coger la pistola. Nos quedamos, en el salón, Vera y el Juez, por una parte, y el Dr. en el otro lado del salón. Aproveché para hablar con ellos. Al Dr. le di el vaso con la miel. Con esto me contó más cosas de interés. Pensé en ir a las colmenas, a ver si encontraba alguna pista...

Cerca de las colmenas, me encontré con una botella con ungüento, pero ¿qué hacía allí tirado, entre la hierba?. Le tomé las huellas. Éstas coincidían con las de…


Regresé a la mansión y me dirigí a la habitación de Lombard. Su pistola había desaparecido. Nos registraron a todos y el arma no aparecía. Me dirigí a la habitación de Vera. Salí al balcón y me dirigí a la izquierda. Ella se encontraba allí, pero no tenía ganas de hablar. Me marché a la sala de juegos. El Juez y el Dr. mantenían una conversación que cortaron cuando yo entré. ¿Qué estarían tramando?

Ya en la cena, descubrí que había algo escrito en mi plato. El Dr. dedujo que me habían envenenado. Empecé a sentirme mareado. La luz empezó a fallar. Nos quedamos sin electricidad. Vera se dirigió a su habitación y de repente gritó. Cuando me dirigía a subir a las escaleras, alguien me golpeó. En el suelo, tendido, divisé la pistola, pero desapareció de nuevo. De repente se escuchó un disparo, proveniente del comedor. Habían disparado al Juez, que yacía en su silla.


 Salí en el exterior. El ungüento que había encontrado, junto a las colmenas, era el antídoto contra el veneno, tal y como me había contado el Dr. así que me lo tomé. (quién fuera, pensó que nunca lo iba a encontrar allí, me quería muerto).Me dirigí a la cabaña del jardín y entré. Revisé el generador y no funcionaba. Usé la lata de gas, que tenía, en la parte de arriba y pulsé el botón de la derecha. Ya teníamos de nuevo electricidad.

CAP. 7: CUATRO MARINERITOS EN EL MAR MÁS DE UN MES; UN ARENQUE SE ZAMPÓ UNO Y QUEDARON TRES

Estábamos todos en el salón. Lombard pensó que era conveniente hacer fuego en el acantilado, a ver si alguien podía divisarnos. Hablé con todos. Les pregunté por sus movimientos y lo que habían visto, durante el apagón. Decidieron marcharse a sus habitaciones. Pensaban que allí estarían más seguros.

Me encontraba solo en el salón. De repente, detrás de mí pasó una sombra que salía al exterior. Blore también se había dado cuenta. Decidió salir fuera a ver si veía quién era. Yo pensé que lo mejor era comprobar quién faltaba de su habitación. Vera se encontraba encerrada en su habitación. El Dr. no estaba en su habitación y lo que faltaba ¡¡El cadáver del Juez no estaba en su habitación!!Salí al exterior, pero no había ni rastro de la sombra ni de Blore. Me fui a la habitación de Vera, a hablar con ella. Me comentó que Lombard le había dado la pistola y que éste había decidido ir al acantilado a hacer una hoguera. Me marché hacia el acantilado. El fuego estaba hecho, pero Lombard no estaba allí.

De regreso a la mansión, me encontré a Blore, a Lombard y a Vera en la puerta de la habitación de ésta. Hablé con ellos (con Lombard al final). El Dr. también había desaparecido y el cadáver del Juez no se encontraba por ninguna parte.

CAP. 8: TRES MARINERITOS EN EL ZOO Y LES DIO LA TOS; UN GRAN OSO ABRAZÓ A UNO Y QUEDARON DOS

Estábamos reunidos en el comedor. Más tarde registré la mansión y, en la sala de proyecciones, cerca de la pantalla, me encontré el cadáver del Juez. No había ni rastro del disparo. Parecía que había muerto recientemente. ¿Qué estaba pasando?. Todo esto resultaba muy extraño. Me dirigí a la biblioteca y salí al exterior desde allí. En el suelo, me encontré el cuerpo de Blore. Al parecer lo habían golpeado con una figura de un oso que había al lado suya (cogemos la figura).


 Miré el cuerpo. Vera se asomó desde la terraza. La figura era de su habitación. Pensaba que habíamos sido Lombard ó yo. Me marché a la playa que estaba al lado del acantilado. Caminé hacia la derecha. Allí yacía el cuerpo del Dr. Llevaba varias horas muerto.

CAP. 9: DOS MARINERITOS AL SOL EN EL DESAYUNO; UNO SE CHAMUSCÓ Y QUEDARON SÓLO UNO

Vera no me dejaba entrar en su habitación. Pensaba que yo era el asesino. Ahora debemos salvar la partida, porque desde aquí, puede variar el final:

FINAL 1º: vamos al acantilado directamente, hablamos con Lombard y logramos salvarle.

FINAL 2º: tardamos mucho en ir al acantilado, dando vueltas por ahí. Llegamos tarde para salvar a Lombard. Una vez salvado Lombard, nos cuenta su verdadera identidad. Le pedí que se hiciera el muerto. Me iría mejor si Owen pensaba que Lombard estaba muerto.

CAP. 10: UN MARINERITO SE QUEDÓ SOLO, SOLO; FUE Y SE COLGÓ, Y NO QUEDÓ NINGUNO

-Independientemente de lo que hayamos elegido antes, apareceremos en la mansión-

Entré en la mansión. Desde la entrada podía escuchar varias voces, que venían del piso de arriba. Me dirigí a la habitación de Vera. Ahora tenemos varias opciones.

Si Lombard ha sobrevivido:

FINAL A: hablamos con ellas. Salimos de la habitación. Sólo nos salvamos Lombard y yo.

FINAL B: usamos la figura del oso con el asesino. Nos salvamos Lombard, Vera y yo.

Si Lombard ha muerto:

FINAL C: hacemos lo mismo que el final A.

FINAL D: hacemos lo mismo que el final B.

Para ver el final que realmente relata la novela de Agatha Christie, hacemos cualquier final anterior. Ahora aparecemos en la entrada. Vamos al comedor. Nos hacemos con la figura del marinerito de la mesa. Nos dirigimos a la sala de proyecciones y ponemos, en el hueco que hay en el mueble del proyector, la figura. Abrimos el primer cajón y cogemos la película. La ponemos en el proyector y lo activamos. Espero que disfrutéis del video, y, si podéis, leer la novela. Os lo dice una fan de las novelas de Agatha Christie.

7 comentarios:

daniel ocaña timon dijo...

no encuentro esa botellita no se como esplicartelo en el capitulo 6

Chuti dijo...

La botellita debería estar en la zona de las colmenas. En el suelo a la izquierda y junto a la valla.

daniel ocaña timon dijo...

gracias¿ que haria yo sin usted?

Christian Andrés Rodríguez Duque dijo...

hola alguien me puede ayudar tengo la clave dela caja fuerte pero no la puede abrir!!!

Chuti dijo...

Es un poco especial el puzzle de la caja fuerte. Debes pulsar la flecha izquierda sin soltar en ningún momento hasta el 28 exactamente. Luego pulsas en la flecha derecha, nuevamente sin soltar el ratón, hasta el 11, y finalmente pulsar en la flecha izquierda hasta el 49. Si lo has hecho bien el personaje dirá que ha escuchado un clic.

Con que te desvíes un milímetro del número o sueltes remotamente el ratón un segundo, el juego no da como buena la combinación. Debes empezar de nuevo colocando el dial a 0 y de ahí volver a probar.

camilo Martinez dijo...

No puedo abrir la caja fuerte ayudenme yo lo juego en una wii

Marta Cornet dijo...

A ver Camilo, yo no hice la guía así que desconozco que consejo darte. Lo que sí puedo ofrecerte es que visualices este gameplay a partir del minuto 4 que es donde aparece lo de la caja fuerte. Espero que te sirva.

https://www.youtube.com/watch?v=yDuyeNhHTIU&index=10&list=PLFCD36161FD98AEC1

Publicar un comentario en la entrada

Facebook Favorites

 
Powered by Blogger